Una cuestión Francesa (Crónica de una comida)

Comida Francesa

Una cuestión Francesa
Crónica de una comida
Vivido: 20/10/2008


Somos varios los limeños que durante 200 días vivimos bajo neblina, una neblina de Av. Salaverry que intenta agarrar unos pequeños edificios junto al mar como un gran Tsunami de nubes. De repente una de las manos de Adam Smith intenta cogernos mientras nosotros corremos por algo de comer.

Me pregunto, ¿Cuándo Castañeda dirá que Lima también será llamada – además de la “Ciudad de los Reyes” – “La capital de la comida en Sudamérica”? Señores, ¡aquí se come muy bien!, desde el Menú de Vedette frente a la universidad hasta el Ferrari Amarillo de Gastón. Así que – casi – puedo certificar que donde sea se come bien en este bendito país. A pesar de eso, hoy decidí ir por algo internacional.

3:00 p.m. Mi espíritu de Caballero Arturo me suplicaba pelear contra el Tsunami y emprendí la marcha, algo sofisticada, pero marcha al fin y al cabo, recordé que me recomendaron la cafetería de la Alianza así que decidí entrar. En la puerta no vi lo que me prometieron pero finalmente pedí. “Tenemos un huevo con… y… con vino” me dijo la administradora, “¿Cuanto es?” le pregunté, OK, me voy a sentar.

Miraba a todos lados, esperando ver que delicatessen salada o dulce sería esa “….con vino” la que probaría hoy, cuando de repente veo frente a mi un huevo doblado, “ Le sirvo ají”, “Si por favor” le dije. Pero, cómo es posible que coma huevo con ají!. Donde estaba el vino!, bueno, será una cuestión Francesa para no engordar pensé.

Mi libro de Gestión de Imagen Empresarial me ayudó a hacer tiempo en esta ardua tarea de develar la cuestión Francesa. Se me bajó todo lo de Rey Arturo y veía el huevo con compasión a lo Salomón, y dije, bueno “sabe a casa”, ¿Estaré pagando por eso? Me pregunté. Pero, ¿Dónde está el vino semiseco del Tío Fernando?, continuaba leyendo preocupado para hacer tiempo.

Resignado, una espada iluminada sobre el hombro se posa frente a mí, aquella fue una carne riquísima con arroz y ensalada, un poco de vino y unas cositas ricas encima, me alegré al fin, puesto que gané otra batalla esa tarde porque estés en donde estés, el mundo no está al revés, dar es dar y no se puede vivir del amor. Au revoir, et bon appetite.

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